Smart cities, dumb policies

(Ciudades Inteligentes, Políticas Tontas)

Acabo de terminar mi sesión veraniega como miembro de uno de los comités de evaluación de proyectos en la Comisión Europea en Bruselas. Tras revisar y consensuar valoraciones acerca de proyectos sobre Smart Cities, llego a la conclusión de que nada es ajeno al concepto, todo cabe en eso de Smart Cities, y que si tenía alguna definición válida esa se está perdiendo día a día con los proyectos que van desarrollándose. Hace poco asistí en Marbella a un Congreso Internacional donde el alcalde de Bilbao recogía el premio por su proyecto de Bilbao:Smart City, y concluyó su discurso con un “y sigo esperando que alguien de marketing me explique qué es lo que significa eso de Smart City”, pues eso, un cajón de-sastre en el que una buena idea se va poco a poco desinflando por su mal uso. Para gran parte de los ayuntamientos no es más que una etiqueta adicional, pero no es una vacuna o un elixir milagroso que permita ocultar bajo la alfombra la realidad que viven sus ciudadanos.

Desinflando como ocurrió con el término Desarrollo Sostenible en los años 90, cuando era épico hablar de él y se planteaban cambios sistémicos que nunca se llevaron a cabo. En el siglo XXI hemos deglutido y digerido el término y ahora todo es sostenible, hasta las situaciones más insostenibles.

6a00d8341c4ebd53ef017eea8f3575970d-600wiAún le queda fuelle al término Smart City, no existe alcalde que no quiera contagiarse de esa inteligencia que parece aportar un proyecto con ese adjetivo. Los “técnicos” digamos que cada vez remarcamos más lo que debe ser, y lo que no es.

El impulso para que las ciudades sean más inteligentes es potencialmente agradable a varios sectores: Los comerciantes venden más, la vida de los consumidores se orienta a mejorar, y el medio ambiente debería ser cada vez más “limpio” y con una mejora de la eficiencia energética. Es curioso que las grandes directrices se contentan con  “no ir a peor”. Pero la evaluación de algunos de los proyectos concluidos muestra que algunas ciudades “smart cities” siguen siendo las más monstruosamente ineficientes y contaminantes, a pesar de su proyecto.  Bdigital_Smart-cities

Microsoft: CityNext

Pero lo más novedoso ha sido ver en Bruselas la exposición de Microsoft con su apuesta de CityNext. Microsoft, a pesar de sus luchas para adaptarse a la era post-PC, tiene montones ingentes de dinero e influencia. Las ciudades inteligentes es un área en la que están invirtiendo y apostando fuerte. Su proyecto de CityNext es impresionante. Dice que utilizará big data y la nube para impulsar la eficiencia cívica (podrían contratar a Snowden). Las primeras ciudades que participarán son Barcelona, ​​Zhengzhou y la provincia de Hainan en China, Auckland, Buenos Aires, Hamburgo, Manchester, Reino Unido, Moscú y Filadelfia.


Existen otros jugadores con menos capacidad que Microsoft pero orientados hacia temáticas realmente interesantes y ligados a los Big Data, es decir, el análisis de petadatos de información en tiempo real (la NSA sabe bastante de eso, y el proyecto INMERSION del MIT también https://immersion.media.mit.edu/ – pulsa el enlace si te atreves -:)). 

Una de las principales preocupaciones con respecto a las ciudades inteligentes es averiguar quién, exactamente, está a cargo de toda esta recopilación de datos ¿El gobierno? ¿Las empresas de alta tecnología? Si una ciudad se esfuerza hacia la convergencia racional, ¿cómo se podría evitar la creación de un monopolio sin escrúpulos? Es importante tener en cuenta que las nuevas tecnologías tienen un potencial adicional para convertir a las comunidades en entes más inteligente mediante la combinación de conjuntos de datos poniéndolos a disposición no sólo de los tomadores de decisiones inmediatas, sino también de una red mucho más amplia de funcionarios y organismos para que puedan tomar decisiones más informadas. Cara y cruz.

Las iniciativas Smart City están recibiendo tanta atención en Europa como en América del Norte. La compañía de telecomunicaciones France Telecom (Orange) ha presentado sus planes para convertir a las ciudades de toda Francia en más eficientes. Las ideas siguen acumulándose y algunas sí están orientadas a mejorar la convivencia, el medio ambiente y la calidad de vida, pero lamentablemente, el factor político constituye un obstáculo para su eficiente y real puesta en marcha. Mientras tanto, los ciudadanos y las empresas ya están trabajando en generar esa “inteligencia” en la red que permita transmitirla a la ciudad de forma organizada y, muchas veces, al margen de los órganos de gestión de una ciudad. En algunos casos, las ciudades inteligentes están ayudando a reducir el aislamiento propio de la vida urbana y nuestra profunda dependencia de la tecnología. Poco a poco, gracias a las redes las personas aprenden unas de otras y revierten ese aprendizaje a sus ciudades.

El concepto de ciudades inteligentes “smart cities” es demasiado vago y amplio pero, a falta de un término mejor, podría ser un revulsivo real bien utilizado y diseñado. Se está desarrollando gradualmente a nuestro alrededor y tiene potencial para conseguir mejoras reales sobre nuestro lamentable medio ambiente… También es un término lleno de trampas y amenazas.

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Acerca de M. Soriano Urban

Nomad by nature... Professor & Researcher, PhD Cognitive Science & Communication Systems and Networks, UE European Commission Adviser... and Start-up friend...
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4 respuestas a Smart cities, dumb policies

  1. JBL dijo:

    Minority Report, 1984, el Derecho a Leer… no me gusta estas intromisiones en la intimidad que nos venden como progreso.

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  2. Montse Queral dijo:

    Dos entradas muy rápidas cuando nos tienes acostumbrados a tener que esperar para leer algo. Hace dos años era estudiante del Master de Intervención Social de la UAB y tuve la oportunidad de asistir a tus clases. Ahora hemos creado una empresa para una Arquitectura Sostenible y participamos en proyectos de Smart City en San Cugat. Si bien es cierto que es un concepto marketiniano del que se abusa eso no ocurre en Barcelona. Aquí nos lo hemos tomado muy en serio. Como sabrás se ha creado una alianza inicial con cinco compañías internacionales y españolas para experimentar con las nuevas tecnologías Smart City. Entre estas compañías se encuentran Abertis, Agbar, Cisco, Schneider Electric-Telvent y Telefónica. Y esto sólo parece ser la punta del iceberg de las colaboraciones público-privadas que pueden surgir. Un ejemplo de estas colaboraciones es el Proyecto DiPolis que cuenta con empresas e instituciones del medio catalán con el objetivo mejorar la competitividad de las empresas que trabajan en el concepto “Diseño y Ciudad”, es decir, todas aquellas que ofrecen soluciones pensadas para el espacio urbano. Nos tomamos muy en serio esta necesidad de colaborar y aportar tecnología al problema del cambio climático, que de eso se trata después de todo la idea de las Smart Cities. Cabe preguntarse si se trata realmente de un cambio de políticas o es una estrategia más de marketing empresarial. Y por qué las entidades gubernamentales necesitan “invertir” y contar con el apoyo de estas empresas para tomar medidas al respecto. No se trata acaso de cambiar los métodos y la forma de hacer las cosas, teniendo en cuenta desde el minuto cero las consecuencias medioambientales de cada medida que se toma respecto a nuestras ciudades?
    Uno de los primeros interesantes proyectos pilotos surgidos del 22@ barcelona, es la iniciativa de Smart City implementada en Sant Cugat del Vallès -localidad de 80.000 habitantes situada a 20 minutos de Barcelona-. Entonces, qué conclusiones podemos sacar, qué significa todo esto? Por un lado demuestra que en las ciudades hay lugar para la sostenibilidad, la innovación y la reducción de las emisiones de carbono. Que desde Barcelona y San Cugat, dos ciudades muy cercanas se está mostrando el deseo de participar activamente y colaborar con el sector privado para trabajar en conjunto con los ciudadanos y modernizar de forma sostenible el transporte, los servicios públicos y el consumo de energía entre otros. Pero depende de nosotros el que esto funcione de verdad y se produzca un cambio real.

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  3. Pingback: ¿Las ciudades son inteligentes y los pueblos, tontos? | aTICser BLOG

  4. Pingback: Les ciutats són intel·ligents i els pobles, ximples? | CatEi

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